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miércoles, 3 de diciembre de 2008

TOOTHING..SABES QUE ES......

Tendencias: Sexo furtivo con extraños, la moda del toothing


En las grandes ciudades, a lo sumo, se dispone de un cuarto de hora libre en el enlace entre trenes de cercanías y el metro. Y eso es precisamente lo que intenta aprovechar el «toothing», una nueva manera de usar el teléfono móvil. El dispositivo «Bluetooth» que incorporan ya muchos de los terminales modernos, permite poner en contacto, por onda corta y de forma gratuita, a quienes están en un radio de unos diez metros, para rastrear en el propio vagón en el que viajan y comprobar si hay alguien que quiera practicar «toothing», es decir, sexo.

Con una experiencia de este tipo y mentalidad de pionero, un londinense llamado Jon, pero que se presenta como «Toothy Toothing», ha puesto en marcha un foro para promover una actividad que él mismo ha bautizado. En su «Guía para Principiantes de Toothing» asegura que la práctica, que también es posible realizar con ordenador, se ha extendido por todo Londres y ya comienza a llegar a otras capitales mundiales. De hecho, en la página web aparecen reclamos internacionales de personas interesadas en procurar que en su entorno habitual -recorridos en transportes públicos, bares, clases...- haya cada vez un mayor número de usuarios.
Modo de empleo

Según la definición de la guía, «toothing» es «una forma de sexo anónimo con extraños, normalmente en ciertas modalidades de transporte o áreas cerradas tales como una conferencia o seminario». El emisor activa el Bluetooth y envía un mensaje -basta con escribir «toothing» para que se sepa cuáles son sus pretensiones- a otros móviles con la misma tecnología que capta en su radio de acción, sin necesidad de marcar números de teléfono, que además no conoce. Quien acepta recoger el guante responde a la invitación y se concierta una cita. «Si la otra parte está interesada, se intercambian mensajes hasta que se acuerda un lugar apropiado, normalmente un lavabo público, aunque hay historias en sitios de mucha más aventura como vagones vacíos», ha asegurado Jon en la prensa.

Jon, un veinteañero dedicado a las finanzas, vive en a las afueras de Londres. «El viaje en tren por la mañana y por la noche es lento, pesado y lleno de gente miserable utilizando sin entusiasmo una nueva tecnología con posibilidades. Reconoces las caras de la gente, pero nunca hablas con ellos», asegura. Así que se puso a sacar partido al «Bluetooth» y concertó su primera cita, con un móvil que respondía al nombre de Ángela (los nombres, en ocasiones muy creativos, permiten identificar el sexo del otro, aunque en ocasiones hay chascos). «Después de varios flirteos -añade-, ella sugirió un breve encuentro en el lavabo de una estación. El encuentro no fue algo romántico, sino puramente sexual. Apenas se dijo nada».

Otro practicante del «toothing» llamado Steve ha encontrado solución a sus frustraciones: «Lo bueno del «toothing» es que no hay presión; al principio era reacio a enviar mensajes, pero el saludo estándar que vi en la página web del foro es tan inocuo que no puede ofender a nadie».

En el juego, según Jon, el descubrir quién entre los presentes es el que se ha puesto en contacto con uno, supone un gran aliciente, incluso aunque todo quede en una comunicación entre móviles. «Al principio -comenta- sólo tienes el mensaje de alguien y tu intuición, y lo mismo le ocurre a la persona que ha conectado contigo. Obviamente, cuando llega el mensaje echas un vistazo a tu alrededor. ¿Acaba alguien de teclear en su móvil? ¿Hay alguien en el vagón mirando a los lados en busca de otra persona? Al principio es como el perro y el gato».

Precisamente ese cruce de personajes que no se conocen entre ellos es uno de los reclamos de esta nueva forma de utilizar la tecnología «Bluetooth». «El elemento de lo desconocido, de que estás conectando con alguien que está cerca de ti pero que tú no conoces, es un factor de novedad que está ayudando al lanzamiento de este nuevo modo de interacción social», según un experto consultado por Reuters.

Internet como tablón de anuncios

Quizá porque «Bluetooth» aún no está muy extendido o tal vez porque muchos de los que lo tienen no se prestan a una relación sexual, en internet hay colgados anuncios de personas que están deseando practicar «toothing» pero no encuentran socio. «¿Por qué en la Línea Central del metro de Londres las mujeres no tienen activado su «Bluetooth»? Desde hace tres meses pruebo diariamente en esa línea y lo único que encuentro son homosexuales», se queja alguien con el nombre de Redlinetooth (la Central Line es de color rojo). «Gays, por favor, cambiad la denominación de vuestro teléfono para que sepamos que se trata de vosotros», escribe alguien con cierto enojo.

Y con evidente desespero preguntan dos usuarios del servicio ferroviario entre Cambridge y Londres: «¿No hay nadie que haga «toothing» en estos trenes?». Por su parte un tal «Boi» concreta por adelantado la hora y el lugar donde se encontrará para que su «toothing» sea más efectivo: «Estaré cerca de la estación de London Bridge entre las 9.45 y las 10 mañana, si hay alguien interesado... ya sabe». ....

FUENTE:http://www.tuonda.cl/portal

¿Te apetece una cita a ciegas?
Pues practica ‘toothing’
ES UNA NUEVA MODA QUE VA GANANDO ADEPTOS POCO A POCO. CONSISTE EN UTILIZAR EL BLUETOOTH DEL MÓVIL PARA PROPONER ENCUENTROS CON QUIEN ESTÉ EN SU RADIO DE ACCIÓN. NUNCA SE SABE QUIÉN RECIBIRÁ EL MENSAJE


Luis M. reconoce que le pierde el sexo. También se confiesa tecnoadicto. Además de los equipos que tiene en casa, no sale a la calle sin su teléfono móvil, su PDA y, si va a trabajar, el portátil. Hace años que practica cibersexo, chatea y ha quedado en varias ocasiones con chicas para citas ocasionales. El verano pasado leyó en Internet algo sobre una nueva moda que unía ambas pasiones, ligar a través del móvil. Los ingleses lo llaman toothing y Luis quiso practicarlo.
“Desde entonces siempre llevo el Bluetooth de mi móvil activado, nunca sabes donde puede saltar la liebre, la chica en este caso”, comenta. Bluetooth es una tecnología para comunicar entre sí varios equipos por ondas de radio. Con un alcance de unos diez metros, sus creadores la idearon para permitir la trasferencia de información entre un ordenador y el teléfono móvil, por ejemplo. Pero algunos le han descubierto otras posibilidades. “Cuando voy por la calle o en el metro, mi teléfono puede detectar otros móviles con Bluetooth. Elijo uno y le envío un mensaje. Antes sólo ponía ‘¿hacemos toothing?’, ahora lo he españolizado con un ‘¿te apetece algo con un desconocido?’, voy al grano. Esta parte es la más cachonda, nunca sabes quién lo va a recibir, si es chica o un tío. Y me pongo a mirar alrededor para ver si alguien echa mano del teléfono. La mayoría de las veces no ocurre nada.
Muchos no tienen el Bluetooth puesto”. “En otras ocasiones reconozco al destinatario de mi mensaje por la reacción de su cara, mitad sorpresa, mitad cabreo. Sólo los que saben algo de lo que es el toothing se ponen a buscarme. Una vez me respondió alguien diciendome ‘¿quién m... eres!’.
Tuve que aguantar la risa para que no me pillara. Pero ya van ocho meses y aún no he ligado”, se lamenta. Luis ha ido con su Nokia 7610 a las zonas más concurridas de Madrid: la calle Preciados, la FNAC, al centro comercial de La Vaguada y nada. “La vez que más cerca estuve fue en el SIMO. Estaba en el pasillo central y detecté uno con el nombre de Sara00. Le envié el mensaje y al poco me respondió. La tenía enfrente, menudo corte. Pero me levanté y me acerqué”. Pero la historia no acabó todo lo tórrida que Luis deseaba. “¡Qué va, acabamos comiendo en un bar, riéndonos y hablando de ordenadores”. La pena de Luis es la pena que muchos otros han colgado en varios foros sobre el tema. “¿Dónde están las chicas?”, se puede leer en un mensaje.
Otro se lamenta de que las veces que ha recibido un aviso, era de otro hombre. Ante la sequía de féminas, los chicos anuncian futuros encuentros de aficionados al toothing: “Cita en la FNAC este sábado, lleva tu móvil activado”. “Toothing en la biblioteca de la Carlos III”. Pero no parece que tengan mucho éxito. Nacho sí lo tuvo hace dos meses. Buscaba sexo rápido con un desconocido y lo encontró. “Fue él quien me contactó en el Mercado de Fuencarral. Yo ya sabía de que iba el toothing así que cuando mi teléfono vibró y vi el saludo se me puso cara de tonto. Nos encontramos fácil a pesar de que había mucha gente. Vivo cerca y nos fuimos a casa, lo demás ya te lo puedes imaginar”. En los foros gays de bakala.org o chueca.com sí están familiarizados con el fenómeno. Lo que hace atractivo al toothing está en las palabras de Nacho. La emoción del encuentro casual, el “aquí te pillo, aquí te mato” o el morbo de hacerlo con un desconocido. “Aparte de su nombre, no recuerdo mucho más de él”, confiesa.

COSAS DE JUVENTUD

El perfil del practicante del ‘toothing’ es el de un chico o chica joven, familiarizado con las nuevas tecnologías y teléfono con Bluetooth —lo lleva la mayoría de teléfonos de gama alta—. Los ingleses, pioneros, se buscan vía móvil en centros comerciales y otros lugares concurridos como bares y discotecas. Tras traer el fenómeno a Baleares, locales como el As de 2 en Palma y el bar de copas Qui de Alcorcón comienzan a ser su punto de encuentro en España.
Ricardo

martes, 2 de diciembre de 2008

LA FIESTECITA DE LOS VIERNES

De un tiempo a esta parte habíamos establecido con mi esposa la costumbre de celebrar una fiestecita los viernes por la tarde. Alrededor de las ocho de la tarde solía regresar yo a casa, después de dar por finalizada la semana de trabajo.

Al llegar al portal de la calle la prevenía de mi llegada a través del portero automático y de esta manera ella disponía aán de los minutos que tardara yo en subir los tres pisos por la escalera. Llamaba al timbre de la puerta y esperaba que me abriera. Tras breves instantes, el tintineo de unos tacones acercándose al otro lado del umbral iba seguido del ruido de la cerradura al descorrerse, para abrirse la puerta a continuación y mostrar a Silvana en todo su esplendor: zapatos negros de alto tacón, medias y ligueros negros y un chal que cubría su torso sólo cubierto por un sujetador de blonda también negro; maquillada y con los ojos pintados. El aroma de un perfume dulzón, elegido especialmente para las fiestas, envolvía el umbral. ...

Y una vez franqueada la entrada empezaba una tarde de lujuria sin límites. Sólo que en esta ocasión las cosas iban a discurrir por un camino un poco diferente, puesto que tenía una sorpresa para ella. Así que tras haber pulsado el timbre de la puerta de nuestro piso, me aparté hacia un lado para quedar fuera del umbral. Silvana abrió la puerta y se quedó sin habla: no era yo quien estaba frente a ella, sino nuestro amigo Alejandro todo sonriente. Asomé la cabeza diciendo “hola, sorpresaaa…” y me adelanté a mi amigo traspasando el dintel y abrazando a Silvana la besé en la boca.

Pregunté si no iba a dar la bienvenida a Alejandro y en respuesta dijo “sí, señor” y se arrimó a él y le besó en la boca. … la abrazó y dejó discurrir las manos por su espalda en una caricia que llegó hasta las nalgas.

“Silvana, hoy vamos a tener una fiesta especial, pues todo será verdad. Voy a entregarte a otro hombre y quiero que te sometas a todos sus deseos, sean éstos cuales sean. Hoy serás nuestra puta de verdad, se cumplirá tu fantasía. Y yo gozaré y te sentiré más mía que nunca al culminar mi acto de posesión entregándote”. Añadí que le pedía total sumisión y ella respondió agachándose frente a Alejandro para acariciarle el paquete por encima del pantalón. “Así me gusta”, le dije; y dirigiéndome a Alejandro: “Es tuya. Ella gozará dándote gusto;

Invité a Alejandro a acomodarse en el sofá y pedí a Silvana que nos trajera unos Whiskys. Mientras ella los preparaba coloqué una cinta porno en el vídeo y la puse en funcionamiento. Silvana nos entregó un vaso a cada uno y quedó de pie junto al sofá, con las manos caídas a sus costados. Le dije que no debía mirarme a mí sino a Alejandro, que era hoy su dueño. Ni corto ni perezoso, Alejandro le ordenó que le ayudara a desnudarse y le fue entregando las prendas que se quitaba, pantalones, camisa y camiseta, hasta quedar ánicamente en calzoncillos bóxer y calcetines a rombos.

Silvana se retiró un momento para colocar adecuadamente sobre una silla la ropa del “cliente”. Alejandro se había sacado la polla a través del orificio delantero del calzón y empezaba a masturbarse. La llamó y le dijo “ven putita” y ella se acercó. “Anda, quítate la ropa”, le ordenó y ella se fue desnudando lentamente mientras le miraba a los ojos y se mostraba todo lo insinuante que es capaz. …el la devoraba con los ojos encendidos de deseo y continuaba excitándose con la mano

Reiteré a mi amigo que no debía cortarse por nada y que podía hacer todo lo que quisiese con Silvana. Le previne que ella no había follado nunca por el culo, pero que no debía perderse sus cualidades para la mamada, género en el que era experta. No debía irse sin follarla de todas las maneras. Mientras decía esto notaba como aumentaba la respiración de Silvana, cuyo rostro estaba ya encendido y brillaban de sexo sus ojos. Alejandro, que ya se había despojado de los calzoncillos y lucía una considerable erección, le dijo “vamos a ver si es verdad, puta” y ella se arrodilló frente a él y se situó entre sus piernas, que la abrazaban por los costados. Tomó la verga de aquél sesentón con ambas manos y tras darle unos suaves masajes se la metió en la boca y chupó durante un rato.





Alejandro la agarraba del cabello y de la nuca y dirigía el ritmo de la mamada. Ella deslizaba su lengua a lo largo de todo el pene, prolongando las lamidas hasta la peluda bolsa de los huevos, cosa que producía cada vez un estremecimiento en Alejandro. De repente la hizo parar y me dijo que deseaba pasar con ella un rato al dormitorio. Me preguntó si tenía inconveniente y respondí que no, que esperaría un rato mientras hacían sus cosas y después me incorporaría a la fiesta. Se levantaron cogidos de la mano y Silvana, tras darme un casto beso en la mejilla, le condujo hasta nuestra cama.

La propuesta de Alejandro me había producido una inmediata erección que amenazaba anticipar los acontecimientos, por lo que decidí enfriarme un rato mientras esperaba. Así que me senté frente al ordenador y me entretuve ordenando unos ficheros. Puse música a medio volumen, pues aunque la habitación está al otro extremo de la casa, quería que estuviéramos completamente aislados. Así dejé transcurrir poco más de veinte minutos, me desnudé y me dirigí hacia la habitación. Cuando entré en el aposento recibí la impresión más fuerte de mi vida: mi mujer estaba sobre la cama a cuatro patas y Alejandro, de rodillas y detrás suyo, la estaba follando con fuertes arremetidas mientras ella jadeaba, gemía y se retorcía de gusto saboreando el enorme trozo de polla que llenaba su vagina y su lujuria.




Me acerqué a la cama y Alejandro se apercibió de mi presencia; me miró a los ojos y creí notar en su mirada un gesto de interrogación y a la vez de cierta satisfacción, en un rictus labial de prepotencia, por el hecho de estar follándose a mi mujer en mis narices mientras ella, ignorante aun de que yo la estuviera contemplando, disfrutaba como una perra en celo.
Estaba ya junto a ellos y podía percibir el olor a sexo que emanaban y ver los surcos de sudor correr por la frente y el pecho de Alejandro. Alargué la mano y acaricié la espalda de mi querida compañera y esposa. Fue entonces, al sentir una tercera mano sobre su cuerpo –– Alejandro le tenía aprisionados los pechos con las suyas— que se enteró de mi presencia. Me situé frente a ella, de pie; acerqué mi polla a su boca con una mano mientras con la otra la agarraba por la nuca para hacerle saber lo que quería de ella. Tomó mi pene en su boca y lo tragó como nunca lo había hecho; prácticamente desapareció entero en su boca mientras con una mano me acariciaba los cojones casi hasta estrujármelos.




Alejandro follaba y me miraba enfebrecido. Le pedí que continuara y que se la metiera con fuerza hasta el fondo, que a ella le gustaba así. Le pregunté si lo pasaba bien y dijo que de puta madre, que mi mujer era un volcán y yo un amigo de verdad. Le dije a Silvana que la quería con toda mi alma y que me hacía feliz su lujuria. Respondió que me amaba y que disfrutaba compartiendo su lujuria conmigo. Su mirada destilaba deseo incontenido y me siguió mirando mientras movía el culo y las caderas para adaptar mejor su cuerpo al de Alejandro, que en este instante jadeaba como un salvaje, mientras Silvana gritaba “que buena polla tienes, métela toda… asííí…más, no pares…”. Babeaba sobre mis cojones y los llenaba de saliva con cada lametón, retorciéndose mientras tanto por la sensación que le producían los pollazos de su semental.

Alejandro y yo convinimos mediante un gesto que todavía no era el momento de corrernos, por lo que casi simultáneamente ambos paramos. …el salió de inmediato del coño y yo la solté y retiré mi polla de su boca. Al quedarse sin apoyos, ella rodó sobre sí misma y cayó de espaldas sobre la cama. Decidimos descansar fumando un cigarrillo, no sin que Alejandro pidiera a Silvana que nos sirviera unos whiskys. Cuando lo hubo hecho, brindamos por la ocasión y nos relajamos. Mi mujer había quedado en medio de los dos y ambos le acariciábamos suavemente los pechos mientras hablábamos. Alejandro me preguntó si la había azotado alguna vez y respondí afirmativamente. Quiso saber cuantos azotes resistía y le sugerí que lo comprobara. La tersura que de pronto adquirieron los pezones de Silvana denotaban que no era ajena ni contraria a lo que estábamos hablando, aunque prescindiéramos de su punto de vista.

Alejandro me pidió algo para atarla y Silvana casi se corrió a juzgar por su respiración entrecortada. Le facilité dos cinturones de albornoz, que en alguna ocasión ya habían sido usados con el mismo fin y se aprestó a coger las muñecas de mi mujer. Hábilmente las ató a su espalda y amarró el segundo cinturón al nudo, de modo que quedaba como una correa desde la cual se podían dirigir y forzar sus movimientos. Mi amigo la besó tiernamente y le hizo saber que pensaba azotarla con ganas, con todo su ardor, por el amor que sentía hacia nosotros dos.

Por eso mismo iba a extremar el vicio que le ofrecíamos. La agarró de las tetas y las estrujó en sus manos, provocando un gritito y un gesto de protesta. La llamó puta y le dijo que si seguía protestando se ensañaría con ella. Me dijo que la tenía mal educada y que necesitaba un correctivo. Estuve de acuerdo y le pedí, por favor, que la siguiera usando a su antojo. Empecé a meneármela con suavidad gozando de la escena que me ofrecía Silvana, ya ofrecida tumbada de bruces sobre la cama, con la manos atadas a su espalda y con el culo indefenso.

Alejandro me entregó la correa y me ordenó sostenerla en tensión para evitar que ella pudiera protegerse las nalgas con las manos. A ella le mandó contraer las rodillas y elevar el culo. Y de esta guisa, mientras yo no solamente ofrecía mi mujer a mi mejor amigo para que disfrutara con ella, me disponía a sujetarla fuertemente para que otro la azotara. No había más que mirar la entrepierna de Alejandro para ver el efecto que la situación producía también en él. Descargó con rapidez y sin avisar una fuerte palmada sobre la nalga de Silvana, que gritó de dolor. Al cabo de unos largos segundos el ardor cayó sobre la otra nalga. Otros largos segundos de inactividad y espera precedieron a una descarga continua de palmetadas sobre sus crecientemente doloridas nalgas.

Hacía fuerza con brazos y manos para librarse de sus ataduras y para protegerse, pero mi participación hacía inátil sus esfuerzos. Las nalgas enrojecían a cada azote y por entonces chillaba como una loca. Pasé mi mano por debajo de ella y le agarré una teta. Estrujé el pezón y provoqué un nuevo estremecimiento. Entonces le dije a Alejandro que era el momento mejor para follársela, si bien antes quería que ella hiciera algo conmigo.

Alejandro estuvo de acuerdo. La desatamos y pedí a Silvana que me diera las gracias por el placer que le había traído. Ella se giró y volvió la cabeza sobre mis nalgas, las separó con las manos y hundió su boca entre medio, buscando con avidez la entrada de mi ano. La halló con la punta de la lengua y empezó a penetrarme a base de lenguetazos que poco a poco se iban abriendo camino en mi interior, retorciéndome y matándome de gusto.

Al mismo tiempo, Alejandro le estaba metiendo mano entre los muslos, palpándole todos los pliegues de su entrepierna. Me moví para verlo y pude observar como también le acariciaba el ano a la muy zorra. No podía más de excitación, mi cuerpo temblaba de pies a cabeza y pasaban por mi cabeza sensaciones que siendo tan deseadas como desconocidas se manifestaban con toda su brutalidad. Silvana quedó con el culo erguido al tener la cabeza hundida entre mis nalgas. Me estaba prodigando el mejor lametón en el culo de toda mi existencia; su lengua me estaba follando de verdad.
Alejandro se colocó detrás suyo para hundir su tranca en ella, que la acogió con gemidos de entusiasmo que noté en lo más íntimo de mí merced a su lengua; y a sus manos, que ahora se cernían sobre mi sexo, ansiosas de darme placer.




Silvana se corrió ruidosamente a las primeras embestidas. Yo lo hice entre sus manos, al compás de sus propios estertores y de las caricias que me estaba prodigando. Alejandro pronto no pudo resistir más: mientras pronunciaba nuestros nombres y otras palabras desconocidas dejó de moverse, tembló y prorrumpió en una serie de estertores que terminaron en una gigantesca eyaculación dentro del cuerpo de mi mujer, antes de derrumbarse satisfecho y sonriente sobre el catre para quedar inmediatamente adormilado, no sin antes haber palpado por última vez el coño de Silvana.



Saludos...Ricardo...


ANGEL...











RECETAS PARA EL AMOR

10 Recetas para el amor

1. El amor es un lujo.
No es una obligación, ni es un deber, ni un poder, ni un negocio, ni una propiedad. Es el regalo compartido de dos personas que eligen con libertad permanecer juntas. Por ello, si tu pareja sigue a tu lado cada mañana, ¡agradéceselo! Y si se ha ido, agradécele también de corazón cuanto aprendiste con ella y que ya formará parte para siempre de ti.


2. El amor no es para todos.
No todo el mundo puede -ni debería- emparejarse. El amor exige ciertas aptitudes que no todas las personas poseen. Algunas de dichas aptitudes son, p.ej., madurez, capacidad de vinculación, generosidad, ternura, compromiso...


3. El amor es la máxima prioridad.
Si el amor no ocupa el primer lugar en tu jerarquía de necesidades, tus relaciones no serán largas ni felices. El amor no admite ser "segundo plato", ni subordinarse a otras ambiciones o pasiones (profesionales, sociales, económicas, etc.).


4. El amor no tiene fecha de caducidad.
Los ignorantes dicen que el amor es efímero o, por el contrario, eterno. Ni una cosa ni otra. El amor dura simplemente lo que ambas personas deseen, es decir, desde 1 segundo hasta 1 siglo.


5. ¡Líbrate del enamoramiento!
Mientras sigues enamorado, estás ciego, confundido, no ves ni comprendes nada. Sólo cuando despiertas a la realidad puedes comenzar a amar.


6. El amor es compatibilidad.
Desengáñate: si vuestras formas de ser no son claramente compatibles, más aún, complementarias, vuestra relación no durará. Todo lo que tú eres (y no simplemente lo que "haces") debe ser precisamente lo que tu pareja necesita. Y viceversa.


7. Los tres secretos.
Confianza. Respeto. Amistad. Sin ellos, vuestra relación es un espejismo.


8. Sentirte amado/a.
Sólo hay algo más difícil que amar: sentirte digno/a de recibir amor. Ninguna relación llenará tu corazón si tú, como una radio apagada, permaneces cerrado/a al afecto. ¡"Conéctate" al amor"! Para ello necesitas autoestima.


9. Si todo falla, pedid ayuda.
Cuando enfermas, vas al médico. ¿Por qué, si falla vuestra relación, no acudís al terapeuta? ¡Cuántas relaciones podrían salvarse de este modo!


10. Y si vuestra relación se rompe...
Tómate tu tiempo para comprender -sin acusaciones- lo sucedido, vive tu pérdida y rehaz tu vida.

CELOS....

CELOS...

¿Alguna vez has sentido celos?

Para empezar, los celos no son malos. Son un sentimiento natural.
En la naturaleza, puedes ver al león que protege a su hembra de otros machos. Los celos, son un mecanismo natural de sobrevivencia, que en el reino animal permite perpetuar la especie.
El ser humano tiene una ventaja con respecto a los demás animales: los pensamientos. Con sus pensamientos, es capaz de crear y dominar a los demás animales.
Pero mal empleados, trabajan en su contra. La mayoría de los celos humanos son auto-creados, es decir, son imaginarios.


Los celos se originan de la baja autoestima, en la que los adultos te convencieron, de que necesitas a una pareja para ser feliz y mientras estés solo “no vales mucho”.
Y cuando encuentras a alguien, lo haces tuyo, es decir, es tu posesión y te eleva la autoestima. Pero ante la idea de perderlo, sufres. Porque al perderlo, bajaría tu autoestima.


Posibilidad de perder a tu pareja = celos
También, te han enseñado que sentir celos es una señal de amor.

Celos no es igual a amor.
Celos = baja autoestima
Cuando no tienes confianza en ti mismo, pasa por tu mente si tu pareja habrá pasado por mejores momentos con sus ex, que contigo.

Te voy a dar un tip, para que sepas si tus celos son fundados o imaginarios.
Sabes que tu pareja aún guarda sentimientos por sus ex SI SE LA PASA HABLANDOTE DE ELLOS. Aunque sea para criticarlos. Significa que no ha cerrado sus heridas.
Solo puedes hacer dos cosas. Primero, detenerla al instante “no me hables de tu pasado

¿Me viste cara de psicólogo? Conmigo vas a pasar solo buenos momentos, ok?”
Si se lo dices en tono de broma, suavizas la situación y entenderá el mensaje.

La segunda, si tu intuición te dice que aún ama a la otra persona, dale su espacio y dile adiós.
Ni siquiera todo el amor del mundo hará que lo olvide, si aún lo tiene en su corazón. Es un acto de amor, dejar partir a alguien que quieres, si sabes que es por su bien. Aunque te duela.
Yo lo he hecho alguna vez. Duele, pero da mucha paz.


También, sabes que tu pareja es tremendamente insegura y solo vas a sufrir, si desde el inicio de la relación te dice “Debemos tenernos confianza, platícame TODO de tu pasado”.
Atrás de la palabra confianza, disfraza su baja autoestima. Si ves un interés neurótico en tu pasado, corta esa relación desde el principio. Te ahorrarás muchos problemas.


¿Qué te platica de su familia? Si ha sido muy maltratada o se lleva muy mal con ella, las posibilidades de que tenga baja autoestima, son enormes. Y mientras más baja autoestima, más celos.
Tu pareja no te habla de su pasado y cuando está contigo te demuestra que te quiere. Significa que tus celos solo están en tu imaginación.
Trabaja con tu autoestima y asunto arreglado. Y recuerda que la edad es importante. Para un adolescente, es un juego andar con varias mujeres u hombres a la vez. En especial, entre los 14 y 20 años.
Si tu pareja solo juega, busca a alguien más serio.
Y si tu pareja te ha sido infiel en el pasado, tus celos estás más que justificados. Pesa en una balanza si tu amor es tan grande para seguir con ella o no.
Y en tu caso ¿Tus celos son justificados o imaginarios?


Los celos intensos son, pues, un síntoma neurótico. ¿Un síntoma de qué? Podemos enumerar diferentes posibilidades:

1) Carencia amorosa infantil.
Las personas que han sufrido mucha falta de cariño, que tienen un hambre antigua de amor, se aferran desesperadamente a sus parejas, sienten pánico de perderlas, y de ahí sus celos. Éstos expresan un claro miedo al rival, un horror a la pérdida del amor.

2) Narcisismo.
La persona narcisista necesita "poseer" a su pareja para sentirse adorada, fuerte, superior; para ella, el amor no es un diálogo, sino una defensa, un signo de poder personal. Por eso, sus celos expresan un miedo a perder el poder, a ser herida en el propio orgullo, a ser humillada, Y, por lo mismo, también indican su envidia del posible rival, al que sentiría vencedor y más poderoso.

3) Inseguridad.
Las personas inseguras, con baja autoestima, o que sienten que su relación de pareja es frágil o incierta, sienten el continuo temor de ver confirmadas sus sospechas y que todo desaparezca en cualquier momento. Sus celos significan: "no valgo nada, nuestra relación no vale nada, me aterra que suceda finalmente el naufragio que quizá merecemos".

4) Proyecciones.

Tal como "piensa el ladrón que todos son de su condición", así la persona que siente íntimos o inconscientes deseos de ser infiel teme sin cesar que su pareja también lo sea, se le adelante en la infidelidad. Sus celos son una tapadera de sus propios anhelos inconfesables, y también expresan el miedo a ser herido en el propio orgullo. Significan: "me sentiría horriblemente burlado, humillado y envidioso de que tú te atrevieras a hacer lo que yo hago tantos esfuerzos por reprimir".

5) Moralidad.
La estricta moralidad de muchas personas, grupos y etnias les hace entender el amor y el matrimonio como una especie de pacto de sangre, de negocio o alianza política, de modo que cualquier infracción supone una traición social, una humillación pública, un delito. Los celos de estas personas surgen del siguiente mandato: "hicimos un pacto, me perteneces, no tienes derecho a engañarme porque sería mi vergüenza y mi ruina; si lo haces me vengaré".

6) Homosexualidad.
En ocasiones los celos excesivos son una defensa contra la propia homosexualidad inconsciente. Por ejemplo, un hombre puede ser obsesivamente celoso con su mujer porque él mismo quisiera relacionarse con otros hombres.
La predisposición a los celos intensos sólo puede disminuir con la maduración psicológica del individuo y, en su caso, con la ayuda de una psicoterapia psicodinámica, que analizará los motivos específicos de los celos de cada persona y la ayudará a superarlos.


Espero que les haya parecido un tema interesante....
Ricardo